martes, junio 05, 2018

Hombres de lava




A un lado del camino
yaciste derretido.
¿Pudiste atrapar una noción de aliento
para sostener tu cruel e inusitada huida?
¿Te dio tiempo para tragar ese último buche de café
que te esperaba a esa hora como todos los días?

Veo tu cuerpo inerte
tapizado en un atrio
de impenetrable polvareda.
Nuestra frustración es que no podemos penetrar
al panorama que nos persigue con su trágica pena;
simplemente no hay manera
de extraer del alivio una pizca.

¿Tomaste de la mano al despavorido
que al escape a tu lado corría?
¿Hubo un segundo para resignarte?
¿La nubehumo nubló tu mente?
¿Fue una trampa del tiempo? ¿un ardid del azar?
¿Una burla de la confianza?
¿Una derrota de la paz?

La explosión que quebrantó
la paz silvestre de ese polvoriento domingo
dejó un interminable estruendo
amargo, violento.

Al igual que tú, Guatemala
somos hombres de lava
a merced de un cataclismo,
o de un radiactivo botón político
que anide nuestro exterminio.

Así mismo será en el día del retorno del hijo del Hombre:
nadie sabe, nadie sabrá, ni el día, ni la hora.

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