domingo, mayo 29, 2011

Alma de garita




Estamos tú, yo y esta urgencia
de plazas sembrando asfixiados faroles.

Viejo está San Juan
mas no lo sabía.
Lo supe cuando no pisaste adoquín
cuando las adoloridas murallas
siguieron dibujando en las manchas del tiempo.

Quise derribarlas
levantarlas de nuevo, construirlas
a puro pensamiento de piedras nuestras
luego volver a pasear frente a ellas
con la certidumbre  viva de nuestra sombra.

¿Acaso será tarde para construirte un fuerte
de varios centenarios?

Dime qué quieres en tu nuevo San Felipe;
caminos hierbados o de arenas
escaleras o aceras
palomas o cotorras
cañones sin sus balas
un cuartel sin rejas
o del Morro la simple palabra.

Perdona esta tardanza
estos sacos llenos de kilos
de sed, de hachas y estiércol.

He desenterrado mis calaveras.
¡Te lo juro!:
Están en las rejas todas mis muertes.

Trataré de nacer cuando tú las veas.
No me entierres sin mostrarme la vida.
No me entierres sin temerle a mi muerte.



sábado, mayo 14, 2011

Noche de calabazas



Me he quitado la ropa.

Ahí siguen los dos senos
las dos nalgas
los bajos labios.

Por los pies van subiendo
las ganas de hacer un cuarteto:
de cuatro piernas, cuatro manos.

¡En segundos!,
la mojigata
-que vive bajo mi peinado-
sale a recordarme
la sangre apostólica
de mi calendario.

-Sin remedio-
me tiendo en la cama
a soñarme despierta.

Descarto el ruedo largo
me suelto la melena
sello de rojo la boca
con hilo recorro la entrepierna
aprieto los glúteos
y en tacones me marcho.

Olvido el sostén y la enagua
y  de intenso colorado
con el vuelo de la falda
a los  sanjuaneros adoquines
voy cambiando.
Van las doñas, a codazo limpio
con sus adorados.

Frente a una barra
el humo da luz verde  
al cruce de rodillas
y los bolsillos apostantes
a otra ronda invitan.

Ando, escoltada de una manga larga
y descanso mi nuca en otra almohada.

Suena un bip;
ya son las doce.
Hora de que Cenicienta
se retire de la fiesta



martes, mayo 03, 2011

Del sobrecalentamiento y sus consecuencias





He notado como el cultivo
se hace maíz en palomas enanas
y cómo se han inundado de cascarones  
y piares los paisajes.
Ya me lo advertía
la envidia en la estrella incendiada:
¨no insultes mi enérgica faena
con el sol instantáneo de tu huella¨.

Antes, el monosílabo y yo
compartíamos el desalojo
de prosódicos y ortográficos.

Naciste.
Han muerto las reglas
las tildes adornan todas sílabas
desde que en mi hondura
fue tu palabra retrueno y salivar.

¿Escuchas mi á-í-í?

Vapor: víctima condensada
hacinado efluvio que rebota con tu eco
la humedad de mi centro hacia la gente.

¡Mutis!
A ahuyentar  el rubor en mi linaje
pues enfermos de gemidos me aúllan los bramidos
burbujean mis sales, bullen los turquesas
y bravean febriles mis voces.

¿Escuchas otra vez?

Si aún no ardes,
al fuego no llames.