jueves, mayo 01, 2014

En un lugar cerca del infierno


 


De esquina a esquina
de esquina a esquina
de esquina a esquina
hasta encallarme
en la más condenada penumbra.

La luz no habla
mi enemiga desde que mostró
el aliento del monstruo amado.

Sí: me tatué de idiotez en el oficio de amarlo
en ese amor estéril
fui la sonrisa de un niño elevando su cometa
en ese amor inútil
para forjarle quimeras con mis arrugas.

Hasta que se hizo
bestia su hombre
daga su boca
llaga su mirada
rebanadas mi aire
colmillo su voz
lobo su borrego
caja mi emoción.

No moriré;
el precipicio donde me restrelló
debe tener alguna puerta.


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